Mi trabajo busca rebrotar y expresar el deseo de un encuentro honesto e íntimo al observar las plantas, recuperando este vínculo por medio del recuerdo de habitar sucesos en el mundo silvestre oculto en los bosques y jardines de la costa de Chile.
“Muchas veces siento que la planta misma quiere que la vea y desde ese silencio o secreto realizo estas pinturas que finalmente son un medio para desarrollar una comunicación con su memoria.”
La obra se nutre al observar y estudiar la naturaleza, integrando procedimientos pictóricos utilizados en la pintura realista, haciendo visibles los retratos de las plantas. Estos a la vez van registrando una memoria emocional que nos brinda la imagen de las flores, así como también un vínculo casi nostálgico y retrospectivo de un hecho atemporal que queda en el recuerdo y que nos inspira un mundo imaginario en el cual podemos habitar, revivir y recrear.
Estos retratos de plantas tienen una sensibilidad oculta, al ser pintados en un entorno oscuro es como si estos guardaran “el secreto de la luz”. Invitando también a la introspección “sentimiento de ser capaz de habitar ese espacio, desde lo oscuro, hacia la luz”, visualizando como ella viaja a través de las formas, de brotes, raíces, tallos, hojas, flores vivas, decaídas o muertas, que se encuentran y entrelazan, comunicándose entre sí.
También estas obras de pintura al óleo han comenzado a tomar fuerza en otros soportes, como murales, prints y colecciones de ropa. Como algo que está ocurriendo en el sentimiento colectivo y entremedio del cemento. Buscando aparecer esa apreciación de la memoria de lo silvestre con identidad, regalando un espacio de aire en la mente de cada persona, entre calles y pasajes, visualizamos un entorno más creativo e interconectado.